miércoles, 3 de septiembre de 2008

El día en que fui atropellada

Aquél día tenía lugar el acontecimiento social del año para mí y para todos los niños y niñas de mi clase. Era el cumpleaños de Mamen.  Mamen era la niña más alta de mi curso y una de las más listas, pero lo más importante de ella era que cada año celebraba un mega-cumpleaños al cual invitaba a toda la clase… nadie invitaba a toda la clase a su cumpleaños excepto ella ¡¡era genial!!   

Y ahí estaba yo, sin parar de moverme de un lado a otro por mi casa, esperando ansiosa la hora de irme a la fiesta del año, cuando de repente me entero de que el cumpleaños empezaba una hora antes de lo que yo creía ¡¡no podía ser!! Aquello fue un drama... ¡¡me estaba perdiendo el principio!! Y el principio era lo mejor: las llegadas, las felicitaciones, los regalos... ¡la comida! Me vestí a toda prisa y le dije a mi madre que me llevara allí ipso-facto (supongo que con los 10-11 años con los que contaba entonces no utilizaría esa palabra, pero el significado venía a ser el mismo). Así que mi madre cogió la furgoneta de mi padre, que estaba en Sevilla por asuntos de trabajo, dejó a mi hermano pequeño solo y me llevo a casa de Mamen. 

Al llegar allí, cuando mi madre paró en doble fila, pude ver justo en la acera de en frente como todos mis amigos jugaban en los alrededores de la casa… La merienda había prácticamente terminado y ya estaban divirtiéndose…¡¡mierda!!  Abrí la puerta de la furgoneta y salí como una exhalación hacia mis compañeros. No miré al cruzar la calle… 

De repente sentí como una especie de hormigueo me recorría la parte izquierda del cuerpo, a la altura de la cintura. Oí un montón de sonidos a la vez: un frenazo, gritos, pasos apresurados… Todo se volvió negro y en un instante estaba sentada en la calzada rodeada de gente. Oía a mi madre gritar como nunca la había oído hacerlo hasta entonces y como nunca la he vuelto a oír, no paraba de decir “¡mi hija!, ¡mi hija!”. De repente caí en la cuenta, me habían atropellado. Lo primero que pensé es que había sido culpa mía. No lloré, no me dolió en ningún momento, sólo pedía una y otra vez perdón a mi madre y al conductor del coche, que se había llevado un susto de muerte… No paraba de repetir “lo siento, lo siento mucho, ha sido culpa mía”.  

Mis compañeros de clase miraban desde el otro lado de la calle boquiabiertos y el número de personas a mi alrededor aumentaba poco a poco. Rápidamente me puse de pie, mi madre se tranquilizó muchísimo, si me levantaba no me podía haber pasado nada grave… Como mi hermano estaba solo en casa no podía llevarme al hospital, así que una señora embarazada y el conductor del coche y su mujer, que iba con él, se ofrecieron a llevarme. Qué gente más encantadora… el hombre y su mujer se portaron genial conmigo, estaban contentísimos porque no me había pasado nada y me contaron de donde venían y a donde iban… iban a casa de su hija. No les importó que me cargara la luna del coche con la cabeza, incluso hacían bromas al respecto.
 
La embarazada me llevaba abrazada como si fuese su hija y me dijo que el bebé que esperaba era una niña, también me dijo que Ruth era un nombre muy bonito y que iba a llamar así a su niña en mi honor, me hizo muchísima ilusión.
 
El resto de la historia no añade mucho más, me hicieron un montón de pruebas en el hospital y no me vieron nada de nada. Más tarde llegó mi madre con mi hermano y les agradeció mucho al taxista (me he fijado en que hasta ahora no había mencionado que el coche que me atropelló era un taxi), a su mujer y a la embarazada que me hubieran llevado hasta allí. Les dijo que se podían ir, pero no lo hicieron, se quedaron hasta que terminaron con todas las pruebas y confirmaron que no me pasaba nada. Luego volví al cumpleaños y le quité el protagonismo del día a Mamen… no le importó, todos mis compañeros también se portaron genial conmigo. 
 
Fue una experiencia increíble de la cual no guardo en absoluto mal recuerdo, sino todo lo contrario. Di con una gente maravillosa que me cuidó como a una hija a pesar de no conocerme de nada. Supongo que me recordarán como yo les recuerdo a ellos… eso me gustaría…

3 comentarios:

almudena.. dijo...

Oooooohhhhhh, que tienno, que bonito... Leyendote podria decirse hasta que romper una luna de un coche con la cabeza podria ser una buena experiencia.....

jejejejeje......

Lo curioso de tu historia, no es la historia en sí, sino enmarcarla en la epoca actual:

Si tu tenias 10-11 años ¿Cuantos años tenia tu hermano? ¿Tu madre lo deja solo en casa con esa edad?

Por otro lado, como tu hermano estaba solo en casa ¿Tu madre te deja con desconocidos que te llevan amablemente al hospital?

Y por ultimo, el conductor (y mas de un taxi) se queda tan tranquilo mientras tu le has roto la luna con la cabeza por ir a zampar a un cumpleaños ¡y tu madre no le denuncia por ir demasiado deprisa aunque la culpa hubiera sido tuya!

Jajajajaja... hay que ver como cambian los tiempos, esa historia no podria darse de esta manera en la epoca actual. Hubiera acudido el samur para atenderte, la policia para separar a tu madre del taxista y una pareja de asuntos sociales para investigar si le quitaban la custodia a tus padres por dejar solo a tu hermano en casa. Bueno, tambien hubiera ido un psicologo para hablar con tu hermano para ver si tiene traumas psicologicos por el abandono y para comprobar que no hubiera sufrido abusos.... jejejejejeje... menuda historia.... jajajajaja...

bueno, voy a ver si cuento mi caida libre desde una litera, jaja....

besitos pa tos!
almudena..

María Teresa dijo...

Tia....que gran descripción de un gran momento...yo fui testigo deirecto y fue como lo has descrito....aquellos maravillosos años!!! Mil besotes guapa TERESA

Elena dijo...

Y el juego que dio... y sigue dando la historia qué??? jajajaja...

Besotes!!!!